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| Logo: José Manuel Montes (jurasicoastur.blogspot.com.es) |
A la mayoría de los geólogos, las
piedras, más concretamente los minerales y los fósiles, nos llamaron la
atención desde siempre. No recuerdo como empezó esta afición, convertida
después en pasión y finalmente en profesión, pero si recuerdo el lugar y ese
sitio fue la Playa de Peñarrubia en Gijón (Asturias).
La Playa de Peñarrubia en Gijón (Foto de Google)
SITUACION:
La Playa de Peñarrubia se localiza a dos
kilómetros al Este del centro urbano de Gijón, se trata de un "pedreru" con una
playa de arena y gravas, situada al pie de un acantilado vertical de 70 metros de altura.
A la playa se
accede desde la ciudad de Gijón por la carretera de la Providencia, tomando
el desvío que, señalizado, conduce al
Restaurante Peñarrubia. Antes de llegar al restaurante hay un aparcamiento
público donde hay que dejar el coche y desde este punto por un camino empinado
se desciende hasta la playa.
La playa tiene
la forma típica de una concha, como la mayoría de las playas cantábricas, y
esta limitada al Oeste por El Rinconín
(Punta Rosario Acuña) y al Este por El
Cabo de San Lorenzo. La playa tiene una longitud de 1.800 metros que
cuando sube la marea queda reducida a 250 metros.
Mapa geografico de la Playa de Peñarrubia (SigPac).
Ortofoto de la Playa de Peñarrubia (SIGPAC)
GEOLOGIA:
Dentro del Principado de Asturias, los afloramientos más espectaculares y mejor conservados de rocas jurásicas se extienden de forma prácticamente continua a lo largo de una estrecha franja litoral comprendida entre el Cabo Torres, en Gijón, y la playa de Arra, situada a unos dos kilómetros al este de Ribadesella Los municipios implicados en este sector costero son, de oeste a este, Gijón, Villaviciosa, Colunga, Caravia y Ribadesella.
Dentro del Principado de Asturias, los afloramientos más espectaculares y mejor conservados de rocas jurásicas se extienden de forma prácticamente continua a lo largo de una estrecha franja litoral comprendida entre el Cabo Torres, en Gijón, y la playa de Arra, situada a unos dos kilómetros al este de Ribadesella Los municipios implicados en este sector costero son, de oeste a este, Gijón, Villaviciosa, Colunga, Caravia y Ribadesella.
Estos afloramientos
del Jurásico forman parte de la denominada Cuenca de Gijón-Villaviciosa
(Ramírez del Pozo, 1969), cuyo extremo occidental está representado por la
falla de Veriña, a unos pocos kilómetros al oeste de Gijón, y el oriental por
la falla de Ribadesella coincidiendo allí con la playa de Arra. Esta fractura
vertical, de trazado este-oeste, que pone en contacto los afloramientos
jurásicos con las calizas carboníferas, se desarrolló inicialmente durante el
Cretácico, permitiendo la conservación de la sucesión jurásica en el bloque
hundido septentrional, actuando de nuevo, como falla inversa, en el Paleógeno durante
la inversión tectónica de la etapa compresiva alpina que condujo a la creación
de la Cordillera Cantábrica
(García-Ramos y Gutiérrez Claverol, 1995 a,b; García-Ramos et al., 2002,
2004, 2006 a,b;
Valenzuela et al., 1986; Alonso et al., 2009).
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| La Punta de Rosario Acuña desde Peñarrubia |
Las rocas del
Jurásico de Asturias se agrupan en dos unidades litológicas de orden mayor (Valenzuela
et al., 1986): Una
Unidad Inferior
está constituida eminentemente por rocas carbonatadas de origen litoral (Formación Gijón) y marino abierto (Formación Rodiles).
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| Las dolomias de la Formacion Gijón en El Rinconin |
Una
Unidad Superior consta principalmente de rocas silíceas
de origen continental (abanico aluvial y fluvial), formaciones La Ñora y Vega, y marino restringido y costero (deltaíco),
representados respectivamente por las formaciones Tereñes
y Lastres. Todas estas formaciones geológicas están muy
bien expuestas en las localidades que les dan nombre, situadas en
la costa asturiana.
La historia geológica
de la zona es la siguiente: el registro jurásico de Asturias se inicia con una
sucesión de calizas, dolomías y margas (Formación
Gijón) que se originaron en una costa baja e irregular, rica en fangos
carbonatados y evaporitas (costa tipo sabkha). Entre estas litologías se
encuentran algunos intervalos, de espesor métrico, constituidos por
brechas calcáreas. Su origen está relacionado con procesos de disolución de
capas de yesos intercaladas entre las calizas muy fracturadas, lo que provoca
la fragmentación y el colapso de éstas, generando acumulaciones estratiformes
de carácter brechoide que en los actuales afloramientos muestran el aspecto de
carniolas.
| Miembro Buerres |
Posteriormente,
el ascenso paulatino del nivel marino hizo que gran parte de la región quedase
sumergida bajo un mar abierto, con una profundidad que en algunos momentos
debió de rebasar los 100
metros.
En la Playa de Peñarrubia se desarrolla la Formación Rodiles
que tiene dos partes o miembros claramente diferenciados: los primeros metros están
constituidos por calizas nódulosas con algunos niveles muy finos de margas,
representando la parte proximal de una rampa carbonatada (Miembro Buerres); en el resto de la playa, las capas de calizas y margas
presentan una geometría tabular adquiriendo un carácter rítmico que representa
la parte media y externa de la rampa (Miembro
Santa Mera).
Aspecto típico del Miembro Santa Mera de la Formacion Rodiles![]() |
| Fauna del Jurasico Inferior durante la sedimentacion de la Formacion Rodiles (ammonites, belemnites e ictiosaurios) |
A comienzos del Jurásico Superior tuvo lugar un cambio drástico en el paisaje asturiano: como
consecuencia de la actividad de diversas fallas y dentro de un régimen
distensivo, se produjo una elevación y la emersión de parte
del territorio. Como consecuencia de esta actividad tectónica, el mar que
durante el Jurásico Inferior y Medio, cubría hasta entonces buena parte de Asturias, se retiró bruscamente dando paso a
nuevas zonas litorales y a territorios emergidos que pronto iban a ser
colonizados por una fauna formada por dinosaurios y otros vertebrados
coetáneos, como tortugas, cocodrilos, lagartos, peces, reptiles voladores, etc.
La edad más reciente de la sucesión
carbonatada marina truncada erosivamente por los materiales terrígenos del Jurásico Superior, que rellenan una
discordancia con paleorelieve, es Bajociense
Inferior (Suárez Vega, 1974).
Esta actividad
tectónica, controlada por fracturas distensivas como ya se ha indicado, representaba los primeros
estadios de una etapa de rifting que iba a alcanzar su culminación
durante el Cretácico Inferior. Como consecuencia de la misma, se generó un
acusado relieve en el suroeste de la región, dentro de la denominada Zona Asturoccidental-leonesa, cuya
erosión proporcionaría los primeros aportes de material terrígeno a la cuenca.
Una vez emergidas
las sucesiones carbonatadas de origen marino del Jurásico Inferior, tuvo lugar un proceso de carstificación de las
mismas, que se tradujo en la formación de arcillas de descalcificación,
brechas de colapso y paleovalles excavados en las rocas calcáreas. Poco después
comenzarían a llegar hasta el oriente de la región los primeros materiales
terrígenos (gravas y arenas) de origen aluvial, procedentes de la erosión del
relieve recién creado, que rellenaron inicialmente los paleovalles y las
cavidades cársticas hasta su colmatación.
Espesas
sucesiones, de hasta 60 metros
de potencia, formadas mayoritariamente por conglomerados silíceos con
intercalaciones menores de areniscas y de lutitas rojas con paleosuelos
calcáreos, ordenadas verticalmente en ciclos grano y estratodecrecientes de
espesor métrico, constituyen la Formación La Ñora de origen aluvial. Estos
materiales se pueden ver de manera espectacular en la Playa de la Ñora y en la de
Serin.
Estos materiales
pasan lateralmente hacia el noreste a alternancias de areniscas blancas, grises
y rojizas con lutitas rojas y algunos lechos conglomeráticos (Formación Vega), igualmente ordenadas en
ciclos grano y estratodecrecientes dentro de un gran ciclo mayor del mismo
carácter. Representaron depósitos fluviales formados por cauces efímeros de
alta sinuosidad separados entre sí por áreas entre canales con paleosuelos
calcimorfos (caliches) y lagunas esporádicas con elevada actividad microbiana
que dieron lugar a calizas micríticas grises con oncoides de algas. Dichas
lagunas estaban parcialmente alimentadas por diversos manantiales de agua
dulce rica en CO3Ca, procedentes de
zonas de fractura que hicieron aflorar en superficie las calizas y dolomías del
Jurásico Inferior y Medio (García-Ramos et al., 2010).
Un nuevo ascenso
del nivel del mar hará retroceder hacia el continente la línea de costa,
que se situará ahora en el interior del territorio que hoy ocupa Asturias, con
un trazado noroeste-sureste, bastante diferente al actual. Por delante de dicha
costa, apenas influenciada por las mareas y por el oleaje, salvo durante
ocasionales tempestades, se instala un mar restringido y somero, separado del
océano por un umbral o barrera de origen tectónico que impide la entrada de
fauna marina desde el exterior. En el fondo de dicho mar se acumuló una espesa
sucesión de fangos calcáreos oscuros (Formación
Tereñes) ricos en materia orgánica y faunas de
invertebrados de aguas salobres (bivalvos, gasterópodos, ostrácodos), ahora
convertidas en acumulaciones lumaquélicas . Ese mar servía de refugio, además, a multitud de cocodrilos,
tortugas y peces.
La costa, surcada
por pequeños deltas de dominio fluvial que aportaban arena a la misma, era
visitada con frecuencia por dinosaurios y otros reptiles de la época que
dejaron sus huellas plasmadas en el sedimento.
Las alternancias de lutitas, margas y areniscas que se acumularon en la antigua franja litoral, constituyen hoy la unidad litoestratigráfica conocida como Formación Lastres, con la que culmina la sucesión jurásica en la región.
En la siguiente figura se puede ver la columna litoestratigrafica del Jurásico de la Costa Asturiana:
Las alternancias de lutitas, margas y areniscas que se acumularon en la antigua franja litoral, constituyen hoy la unidad litoestratigráfica conocida como Formación Lastres, con la que culmina la sucesión jurásica en la región.
En la siguiente figura se puede ver la columna litoestratigrafica del Jurásico de la Costa Asturiana:
VISITA GEOTURISTICA A LA PLAYA:
Una vez en la
playa de Peñarrubia nos haremos a la idea de que hemos retrocedido 183 millones
de años y nos encontramos en el Jurasico
Inferior, más concretamente en el Pliensbachiense,
en lo que seria un mar abierto con una profundidad de 60 a 100 metros en el que se
produciría una sedimentación margo-calcárea de facies nerítica.
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| Mapa Geológico según el MAGNA de Gijón. |
A lo largo de
toda la playa nos encontraremos una litología muy parecida: calizas biomicríticas
arcillosas en bancos de 20 a
40 centímetros
de espesor alternando con delgados lechos de margas. El conjunto tiene un color
gris azulado, negro cuando esta mojado. Abundan las fisuras rellenas de calcita
blanca y la estratificación se dispone de forma subhorizontal. Estas rocas
pertenecen a la, antes descrita, Formación
Rodiles y más concretamente al Miembro
Santa Mera.
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| Columna litoestratigrafica segun la Hoja del MAGNA |
Los fósiles
son muy abundantes a lo largo de toda la playa, siendo más escasos hacia el
Oeste. Entre los más abundantes destacan los siguientes tipos:
CEFALOPODOS:
Ammonites: pertenecen al filo de los Moluscos, clase de los
Cefalópodos, subclase Ammonoidea, nombre común de un grupo de cefalópodos
extinguidos que solían tener un caparazón en espiral enrollado sobre sí mismo.
Estos animales, parecidos a los calamares, aparecieron durante el Devónico,
hace unos 380 millones de años, y desaparecieron junto a los dinosaurios al
final del cretácico, hace 65 millones de años. El caparazón de los ammonites
tenía cámaras, igual que la de su pariente vivo el nautilo. El animal podía
moverse hacia arriba y abajo bombeando el agua hacia dentro o fuera de las
cámaras al igual que lo hace un submarino, y vivía en la última cámara de la
concha, la de mayor tamaño. Algunos tipos de ammonites no tenían un caparazón
enrollado; Baculites, por ejemplo, lo tenía recto. Los actuales Nautilus y los
Argonautas, son ammonites, auténticos fósiles vivientes.
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| El ammonite Asteroceras del Pliensbachiense |
Los ammonites abundaron en medios marinos de aguas poco profundas en los
márgenes de los continentes, aunque fueron unos nadadores bastante lentos y
evitaban las aguas de las orillas, dominadas por las olas. También se
desarrollaron en los mares continentales, como los que cubrían el interior de
Norteamérica durante el periodo cretácico superior, y el antiguo mar Tetis, que
una vez ocupó el sur de Europa, el norte de África y partes de Asia. Los
ammonites experimentaron distintos cambios reconocibles fácilmente a lo largo
del tiempo, y por tanto, son muy útiles como indicadores de la edad de los
hábitats marinos. La comparación de los tipos fósiles de ammonites en las
distintas capas de rocas indica la edad relativa de éstas.
| Molde de un ammonite extremo oriental de la Playa de Peñarrubia |
Belemnites: Muy
conocidos desde antiguo, su forma ha dado origen a los nombres populares "balas de moro" o "puntas de rayo" ya que se creía que
se formaban cuando un relámpago tocaba tierra.
Aunque
ya en el Carbonífero (hace unos
345 millones de años) surgieron animales parecidos, los verdaderos belemnites
comenzaron a ser abundantes en el Mesozoico, sobre todo viviendo en los mares del
período Jurásico y Cretácico.
El cuerpo del belemnites tenía forma de torpedo rematado en una cabeza grande y
con brazos fuertes provistos de ganchos para sujetar a las presas. Como todos
los cefalópodos, los belemnites se movían a reacción, emitiendo un chorro de
agua. Al igual que el calamar y la jibia,
podían librarse de sus depredadores (tiburones e ictiosaurios) lanzando tinta
para ocultarse mientras huían a un escondite seguro; esto se sabe porque
algunos fósiles excepcionalmente bien conservados tienen los restos del saco de
tinta.
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| Reconstruccion de un belemnite |
Tenían
una concha dividida en cámaras y llena de gas. Esto les permitía flotar entre
dos aguas, de forma parecida a los ammonites, con los que compartieron los mares de
la antigüedad. Pero la concha se diferencia de la de los ammonites por ser
interna, totalmente recubierta de piel y músculo.
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| Forma tipica de un fósil de belemnites |
LOS BRAQUIÓPODOS:
Son invertebrados marinos distintos de los Bivalvos o almejas, ya que su concha
esta formada por dos valvas de distinto tamaño, forma y ornamentación.Viven en
los fondos fijados por un tubo llamado "Pedúnculo" por el que se
sujetan. Generalmente prefieren las aguas frías con intenso movimiento, aunque
los hay que habitan en mares tropicales. Se alimentan situándose contra la
corriente con las valvas abiertas y atrapando con sus diminutos tentáculos el
plancton que después de filtrado en su organismo, liberan los residuos.
Desde hace unos 500
millones de años hasta nuestros días, han sufrido varias extinciones, de 2.000
géneros fósiles descritos, sólo quedan unos 70 en la actualidad. La expansión
de los bivalvos, fue en detrimento de los braquiópodos.
En el yacimiento de la Playa de Peñarrubia son muy
abundantes dos tipos de braquiópodos:
| Caliza jurásica con terebratulas |
Las Terebratulas: Molusco braquiópodo protegido por dos valvas
desiguales articuladas por medio de charnela y con agujero o taladro (de ahí su
nombre) en el ápice para la salida del pie.
Rynchonellas: Presenta un gran pliegue frontal en la comisura
de las dos valvas. Estas valvas están ornamentadas con costillas radiales. Es un
fósil característico del Jurásico.
LOS BIVALVOS:
LOS BIVALVOS:
Trigonia: Concha abombada, equivalva, inequilateral, de morfología trigonal algo ovalada,
truncada posteriormente, charnela eschizodonta. Ornamentación externa en base a
una quilla crenulada anterior bien desarrollada, que delimita en las valvas dos
zonas con diferente ornamentación en base a costillas concéntricas. Triásico
medio - Cretácico superior.
Gryphaea es un género extinto de moluscos bivalvos del orden Ostreoida que habitaron entre los períodos Jurásico y Eoceno (entre 208 y 36,6 millones de años). Se trata de un
género de bivalvos articulados fósiles de la familia Gryphaeidae,
como el género Exogyra, muy comunes en Peñarrubia.
| Caliza con Gryphaea |
Viven
sobre el suelo marino, a poca profundidad, y posiblemente en grandes colonias. Los
fósiles de Gryphaea se caracterizan por tener dos válvulas articuladas bien diferenciadas: una
válvula exageradamente curvada hundida por su propio peso en el fango
marino, y otra pequeña y plana que tendría función de "tapa". La
válvula más grande se asentaba sobre el fondo marino. El animal vive entre las
dos conchas, como las ostras actuales, y las bandas que
presentan las dos válvulas son muy características.
En la
siguiente fotografía se puede ver una asociación de fósiles típica del Jurásico
Inferior de la Playa
de Peñarrubia: ammonites, trigonia y rynchonellas recolectados durante una visita
realizada a la playa.
| Asociacion de fauna fósil típica de Peñarrubia (ammonite, trigonia y rynchonellas |
A continuación expongo un par de
fotos de una curiosa estructura sedimentaria: un paleocanal relleno de conchas
de rynchonellas.
| Paleocanal relleno de rynchonellas |
En las fotos
se aprecia la mencionada estructura canalizada a techo de un estrato de calizas,
estructura que se acuña lateralmente, las conchas de rynchonellas se presenta como geodas rellenas de calcita con un cemento de carbonato calcico arcilloso.
| Estructura canalizada rellena de rynchonellas |
RECOMENDACIONES PARA LA VISITA:
Una visita a la Playa de Peñarrubia es recomendable
realizarla en primavera o en verano, para seleccionar el día hay que consultar
la tabla de mareas, pues la
Playa queda muy reducida en marea alta y gran parte ella
resulta inaccesible, incluidos los niveles más productivos para buscar fósiles. Lo mejor es visitarla en marea baja. Como aviso a navegantes
la Playa de
Peñarrubia esta catalogada como playa nudista por lo que se recomienda que espíritus
poco abiertos se abstengan de visitarla.
Para visitar
la playa es recomendable llevar un calzado adecuado, mejor playeros y en caso
de ir a buscar algún fósil siempre es necesario llevar un martillo y un
escoplo, pues aunque se pueden encontrar fósiles sueltos en el pedreru
(trigonias) o en niveles de margas blandas (rynchonellas y griphaea), los
ammonites, los belemnites, las terebratulas suelan aparecer en rocas calizas
duras.
La busqueda debe de realizarse en la pared del acantilado o en las rocas desprendidas del mismo, cuanto más recientemente se hayan desprendido, mejor. Los ammonites abundan en el extremo oriental de la playa, los belemnites y terebratulas en la parte central y las rynchonellas debajo del restaurante. Las trigonias y las griphaeas aparecen por toda la playa.





















Una descripción muy exhaustiva. Espero poder visitar la zona en alguna ocasión. Muy curiosa la estructura canaliforme.
ResponderEliminarLa verdad es que a mi me ha sorprendido tambien. No me explico el flujo, salvo que en esta facies de rampa carbonatada se esten empezando a formar canales turbiditicos.
ResponderEliminarHola, estuve revisando tu sitio y esta genial. Me encantaria poder realizar un intercambio de enlace hacia mi sitio web de mineria, noticias y educacion. Si estas de acuerdo no dudes en contactarme a: enlacemineria@gmail.com
ResponderEliminarSaludos Cordiales!
Vaya playa más interesante, el reportaje está muy bien
ResponderEliminarMe gusta tu blog,me a hecho mucha ilusión ver mi logo del blog del Jurasico.
ResponderEliminarSaludos desde Gijon.
http://jurasicoastur.blogspot.com.es/
Lo encontré en Google, pensé que era del MUJA, actualizare la entrada y pondré su autor y origen, como debe ser.
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