lunes, 4 de diciembre de 2017

LOS IBEROS EN LA MARINA ALTA: EL PASSET DE SEGARIA




LOS IBEROS EN LA MARINA ALTA; EL POBLADO IBERO      DE "EL PASSET " DE LA SIERRA DE SEGARIA.

Entre los siglos VIII y I a.c. (finales de la Edad del Bronce y la inicios de la colonización romana) la Marina Alta formaba parte de la zona donde se asentaban los iberos, y mas concretamente los iberos contestanos cuyo territorio de extendía entre los ríos Júcar (Sucro), el Vinalopó y el Segura (Tader) tal como se puede ver en la siguiente figura.

Figura nº 1: Mapa de la Contestania ibera.
Figura nº 2: Iberia en el año 300 a.C.
Los iberos contestanos, que limitaban por el Norte con los iberos edetanos y por el Sur y el Oeste con los bastetanos, se desarrollaron a partir de un sustrato indígena del Bronce Final y fueron una de las cultura iberas mas ricas y variadas gracias a sus intensos contactos comerciales con otros pueblos mas desarrollados, como los tartesios del Sur de España con los que se comunicaban por rutas interiores, a través de Murcia y Albacete, y con los pueblos del Mediterráneo Oriental, principalmente fenicios y griegos focenses, con los que se comunicaban a través del mar y de sus colonias en la costa (Homeroskopeion (Denia), Orihuela,…..).

En la Contestania se distinguen los siguientes periodos cronológicos:

Bronce final (X-IX a.C.):  Aparición de poblados construidos en laderas, cerca de las vías de comunicación por donde se producían intercambios con el resto de culturas de la Península Ibérica. También hay contactos ultramarinos con Cerdeña, Sicilia y Mediterráneo Oriental. Yacimientos de la Peña Negra I y Los Saladares (Orihuela).
Orientalizante o Hierro antiguo (VIII-540 a.C.): Continúan los asentamientos del Bronce final pero la irrupción de comerciantes y colonos de origen semita (fenicios) y griegos ocasiona la aparición de nuevos asentamientos costeros. La actividad comercial máxima parece producirse en torno al siglo VII a.C. con la aparición de la metalurgia del hierro y de la cerámica a torno. Se documenta el cultivo de frutales, como la vid y un aumento de la ganadería. Presencia de cerámicas importadas de origen fenicio como las ánforas de vino tipo R 1 y vajillas de barniz rojo o gris. Yacimientos más representativos: Peña Negra II, La Fonteta, Necrópolis de les Casetes (Villajoyosa), Benimaquia (Denia). Con la conquista Asiria de Tiro (573 a.C.) la actividad comercial con el mundo fenicio disminuye siendo remplazada por los griegos.
Periodo Ibérico Antiguo (540-450 a.C.): El territorio se estructura alrededor de oppidas, poblados en alto, amurallados, con casas con patio dispuestas en calles. Yacimientos más representativos: El Oral, Alcudia, Cabezo Lucero. Es el periodo de esplendor de la escultura ibérica de bulto y de la afirmación de la cerámica “ibérica”.
Periodo Ibérico Pleno (450-237 a.C.): Desde inicios del siglo IV a.C. aparece la escritura ibérica. El periodo termina con la llegada de los cartagineses de Amílcar Barca a Gades. Abandono de El Oral y fundación de La Escuera. Desarrollo de poblados como La Serreta, El Puig, El Puntal, La Isleta, El Cerro de las Balsas y La Necrópolis de la Albufereta, la Bastida de les Alcuses, El Amarejo, Coimbra y El Cigarralejo, entre otros. Desaparición de la escultura de bulto.
Periodo histórico de los Barca: Correspondiente a la II Guerra Púnica. Construcción de las defensas del Tossal de Manises.
Periodo Ibérico Tardío (s. II a.C.): Comienza la romanización. Identificación de la Contestania por las fuentes antiguas. Máximo esplendor de la cerámica de Ilici (Elche). A partir de la Segunda Guerra Púnica el poblamiento indígena fue ampliamente desarticulado.

Para un mayor conocimiento del mundo de los iberos contestanos se puede consultar la publicación de la Contestania Ibérica en el siguiente enlace: http://www.contestania.com.


En la Marina Alta abundan los poblados fortificados u oppidum ibéricos los principales son: el Alt de Benimaquia, Coll dels Pous y el Pic del Águila en Denia, el Passet y Peña Roja en la Sierra de Segaria (Benimeli y El Verger), la Muntanyeta Verda, y Ambra en Pego y El Castellar en Oliva. En esta entrada hablare y documentare los mas importantes: el Alt de Benimaquia y el Passet de Segaria.

En la siguiente figura se puede ver un mapa con la situación de los principales asentamientos iberos en la zona de Denia-Oliva:

Figura nº 3: Situación de los poblados iberos sobre un mapa de relieves (Terrasit). 
Figura nº 4: situación de la linea de costa en la época ibera.
Para comprender bien el mapa hay que tener en cuenta que la situación de la línea de costa hace 2.000 años no era la que conocemos hoy, sino que era la que se puede ver en la figura de la izquierda (P.Carmona y J.Perez Ballester) mucho más al interior, por lo que muchos asentamientos estaban mucho mas cerca del mar de lo que lo están hoy.

La civilización ibera se desarrollo en el que se conoce el Periodo Húmedo Ibero-Romano (2.600 y los 2.140 a.C.) que es seguido por una etapa de aridez situada entre los 2.140 y los 1.800 a.C.    

POBLADOS IBEROS 

EL POBLADO DE BENIMAQUIA (DENIA)

De estos asentamientos solo están bien investigados y documentados los de Alt de Benimaquia y El Castellar y del resto hay muy pocos datos y ninguna campaña de excavaciones oficiales.

El Poblado de Benimaquia debe su fama a ser el primer lugar de España donde se ha documentado la elaboración de vino (650 a.c.). Aunque de acceso muy complicado el poblado esta excavado y estudiado científicamente. Se localiza en un espolón escarpado e inaccesible en sus vertientes meridional y occidental y mas suave en sus vertientes septentrional y oriental, en el lado que mira a Denia, donde el poblado esta protegido por una solida muralla tal como se puede ver en la siguiente ortofoto en 3D sacada de Google. Como veremos mas adelante esta disposición sobre el terreno es muy similar a la el poblado de El Passet de Segaria y el Xarpolar.

Figura nº 5: Ortofoto del Poblado Ibero de Benimaquia (Denia)
La muralla de 1,5 a 2,0 metros de grosor tiene 150 metros de longitud, delimitando una ladera abancalada de 4500 m2 , esta reforzada por 6 torreones o bastiones cuadrangulares y alcanza los 3 - 4 metros de altura en su cara exterior. En la siguiente fotografía  se puede ver la muralla y las torres del poblado, al fondo el Montgó.


Figura nº 6: Murallas del Poblado Ibero de Benimaquia, al fondo el Montgó.

Figura nº 7: Recreación del Poblado Ibero de Benimaquia
En el recinto delimitado por la muralla hay una doble hilera de casas vertebradas por una calle central tal como se puede apreciar en la figura de la derecha con la recreación de este poblado ibero:

El poblamiento esta datado en los periodos orientalizante e ibérico antiguo y aunque la erosión y el aprovechamiento agrícola del recinto han arrasado prácticamente la superficie del recinto. Las excavaciones han permitido caracterizar niveles mas antiguos y la siguiente secuencia cronológica: el poblado se levanto hacia el año 650 a.C y fue destruido violentamente hacia el año 560 a.C. Hacia el año 550 a.C. el poblado se volvió a ocupar y permaneció ocupada hasta el año 500 a.C.  


En el Poblado de Benimaquia esta documentada la elaboración de vino a partir de mediados del siglo VII a.C. con una producción estimada en 400 Hl anuales para cuyo transporte harían falta de 1.300 a 1.600 ánforas.

Muy cerca de este importante asentamiento se localizan dos poblados más: el Poblado del Coll dels Pous habitado posteriormente al de Benimaquia (siglos V-III a.C.) y del que apenas quedan restos pero conocido por ser el lugar donde se encontró el Tesoro del Montgó y el Poblado del Pico del Aguila.

EL POBLADO DEL PICO DEL ÁGUILA: el que esta situado a mayor altitud (450 - 500 m.s.n.m.) y el más moderno de los tres (Siglos II y I a.C.) sobre el terreno se ven tres murallas de piedras con una longitud total de 1.300 metros dispuestas transversalmente a lo largo de un espolón del Montgó como se puede apreciar en la planimetría siguiente figura: 

Aunque en este yacimiento se han encontrado varios colgantes de oro de manufactura ibera y hay gran cantidad de restos cerámicos esparcidos por su superficie, actualmente se considera que en realidad se trata de un fortín militar romano para la protección de la base naval del general rebelde Quinto Sertorio en Dianium (Denia) durante la época de las guerras civiles (82 – 72 a.C.).

En la siguiente fotografía se puede ver el lienzo de la segunda muralla con su trazado en  zig-zag:

Figura nº 9: Murallas en zig-zag del Pico del Aguila (Denia)
POBLADO DE "EL PASSET" DE SEGARIA:

Más al Norte, en la Sierra de Segaria, aparecen otros poblados íberos el principal de ellos es el Poblado de El Passet de Segaria en Benimeli, pero hay otro asentamiento en la terminación oriental de la Sierra en La Peña Roja.

La Sierra de Segaria ha estado habitada desde el Paleolítico, en su terminación oriental se localizan varias cavidades (la  Cova Fosca, la Cova Santa y la Cova del Corb) con grabados magdalenienses y pinturas y otros restos neolíticos. En el Eneolítico la Cueva Fosca se utilizo como lugar de enterramiento y posteriormente durante la Edad de Bronce y los periodos ibero y romano como santuario. 

Durante la Edad del Bronce hay un asentamiento fortificado en la Peña Roja, el asentamiento esta situado en un lugar muy escarpado a 251 msnm que permite el control del paso entre la marjal de Oliva-Pego y el Valle del Girona. Al lado de este asentamiento del Bronce, hay un poblado ibero imposible de reconocer por la cantidad de vegetación y la transformación agrícola que ha experimentado el sitio.

El Poblado ibero sitio arqueológico se localiza al lado de una hendidura natural de la crestería de la Sierra de Segaria por donde discurría un paso entre los valles del Río Girona y de Pego. En la siguiente figura se puede ver el mapa geográfico de la Sierra de Segaria, una crestería calcárea que en el paisaje asemeja como la columna vertebral de un gigante dormido.

Figura nº 10: Sitios arqueológicos en la Sierra de Segaria.

Figura nº 11: Mapa Segaria (Terrasit)
En la figura de la derecha se puede un detalle a menor escala del mapa anterior donde se puede apreciar la situación del poblado ibero (paraje de el Coll de Ramón) y el Passet de Segaria y el acceso al mismo por el camino del Mirador de Segaria:

El yacimiento, en el  se han encontrado abundantes materiales tanto ibéricos como romanos, se asienta sobre una pequeña meseta, a modo de acrópolis, a 430 metros de altitud orientada al Sur y flanqueada al N y al W por unos escarpados riscos y con una superficie de aproximadamente 13.000 m2. Tiene forma de una amplia terraza flanqueada por una serie de bancales mas estrechos orientados de NE a SW. Hacia el Norte y el Sur este escalonamiento termina abruptamente.

Figura nº 12: Acropolis
En la fotografía de la izquierda tomada desde la parte nororiental del sitio (Cadireta del Rei Moro) se puede ver la meseta delimitada por la muralla romana y el escarpe septentrional de la Sierra.

En la siguiente figura se puede ver una ortofoto 3 D del poblado ibero en la que he señalado el trazado de la muralla ciclópea que delimita la acrópolis. Se puede apreciar como la zona abancalada, con restos de fortificaciones, termina en un escape vertical y en la esquina derecha el estrecho que constituye el “Passet de Segaria” el acceso oriental al poblado.

Figura nº 13: Ortofoto 3 D con los distintos elementos del Poblado.
El poblado tendría dos accesos uno situado en el extremo SW donde se localizan las antenas de televisión del repetidor de Segaria y que comunicaría con el Valle del Rio Girona por Benimeli. En la siguiente fotografía se puede ver este acceso.

Figura nº 14: Acceso occidental al Poblado Ibero 
El otro acceso se localiza en el limite NE entre dos crestas elevadas (el Passet de Segaria) este acceso comunica con un pequeño valle (Les Portelles) que lleva a la llanura costera y al poblado ibero de Peña Roja en El Verger y a una zona donde hay varias fuentes (Fuente de Ramón, Fuente del Catalá,…) que abastecerían de agua al poblado.

Figura nº 15: Muralla ibera cerrando el acceso al NE.
En la siguiente figura se puede ver la planimetría de las distintas murallas que delimitan el poblado.  

En la parte meridional entre el abancalamiento y la pendiente escarpada se distinguen diversos tramos de un muro realizado con piedras grandes trabadas en seco por otras más pequeñas que aunque esta aprovechado como margen de bancal tiene el aspecto de una construcción defensiva ibérica, tal como se ve en la fotografía de la figura nº  .

 La parte más significativa del yacimiento se localiza en la parte alta de la meseta donde se encuentran tres tramos de un lienzo de muralla con bloques bien escuadrados y una orientación SW a NE que delimitan una fortificación apoyada en las paredes rocosas de los extremos. La construcción esta formada por unos sillares rectangulares de 0,70 a 1 m de longitud y de 0,15 a 0,20 metros de altura, aunque los hay mayores. Las piedras de los sillares son de calizas y de un tipo de areniscas que no existe en el lugar por lo que tubo que ser extraídas en una cantera lejana y transportada hasta el poblado para lo que era necesaria una organización y disposición de personal y medios que solo podría tener un ejercito profesional como el romano.


En la siguiente fotografía se puede ver la esmerada construcción de esta muralla. Como curiosidad, en la esquina inferior derecha, se puede ver un grabado que asemeja al “Ojo de Horus”.

Figura nº 17: Lienzo de la muralla ibero-romana.
Aparte de este lienzo en diferentes lugares de la meseta se localizan otros restos constructivos pertenecientes al hábitat del poblado.

Por sus características el sitio fue un importante núcleo de población y de control del territorio que se extendería desde el Ibérico Antiguo, momento en que se construiría la muralla del costado meridional y la puerta de acceso noreste y continuaría en el Ibérico Pleno llegando a la romanización cuando se construye el recinto defensivo de la parte mas alta coincidiendo con la construcción de las defensas de la Peña del Águila y la fundación de Denia (Dianium).

Figura nº 18: Terminación occidental de la muralla.
Los últimos trabajos del MARQ (2011) y de F. Sala et al. interpretan el yacimiento como uno de los fortines militares construidos por el General Quinto Sertorio en el siglo I a.C. (año 77) en el curso de la guerra civil que le enfrento con Pompeyo. La misión del fortín era vigilar el trafico de las naves enemigas entre Ibiza y Cartago y si se daba el caso, y con la ayuda de  sus aliados los piratas cilicios, asaltarlas desde su base naval de Dianium (Denia. Esta interpretación se basa en su posición estratégica, en un sitio inaccesible, que además era un claro referente en el paisaje, y también en los objetos militares encontrados en rebuscas clandestinas.

Figura nº 19: Soldado romano
Las guarniciones de estos fortines estaría formada por soldados romanos y por iberos  mercenarios de cuyo armamento se han encontrado vestigios en el Pico del Águila. En la figura de la derecha se puede ver la recreación de un soldado sertoriano equipado con el armamento encontrado en este asentamiento:

Los técnicos del MARQ reconocen la existencia de vestigios arqueológicos concentrados en dos áreas principales: una al Oeste cerca de las antenas de Tv y otra al Este cerca del Passet o Collado de la Sierra  a escasos 100 metros de la fortificación islámica de El Castellet un castillo adosado al escarpe septentrional de la Sierra de Segaria y construido por los moriscos (ver fotografía de la figura nº 20).


Figura nº 20: El Castellet morisco.
En el área del Oeste reconocen una robusta construcción (fotografías de la figuras nº 17 y nº 18), de 80 m de longitud y alineación NE-SW con una altura de 3 m en algunos puntos, realizada  a base de bloques grandes y muy grandes bien encuadrados, algunos de gran tamaño (127x68x31 cm). Los extremos de la muralla girarían en ángulo recto hacia el Norte cerrando un área de 3.000 m2 definiendo una especie de acrópolis que se situaría en la máxima cota de esta parte de la sierra (448 msnm).

Los arqueólogos del MARQ consideran que la esmerada fabrica del tipo opus quadratum, que se puede ver en la fotografía de la siguiente figura donde el martillo de geólogo hace de escala, como típica de los romanos, aunque hay numerosas fortificaciones iberas en el resto de la Península Ibérica (Cataluña, Aragon,...) con este mismo tipo de fortificaciones con grandes bloques de piedra.

Figura nº 21: Detalle de los bloques de la muralla.
En el área del Este aparecen mas muros con fabricas de bloques semiciclópeos, pero sin el acabado de los del lienzo de la acrópolis, que se disponen en paralelo sobre el estrecho pasillo por donde discurre la senda que atraviesa la Sierra dejando un angosto paso de 2,60 metros que constituiría el acceso principal a la fortificación a una cota de 415 msnm. El sistema se completaría con dos lienzos de fabrica similar y perpendiculares a los anteriores y que cerrarían completamente el paso natural de la Sierra por esta vertiente. 

En el poblado de el Passet de Segaria se ha encontrado abundante cerámica ibérica mostrando gran variedad de formas y distintas dimensiones: ánforas, páteras, kalathos, lebetas y platos, así como utensilios de cocina como ollas. Se han encontrado fragmentos pintados con bandas y filetes con decoración geométrica y floral, aunque personalmente no he visto ninguno.



La cerámica ibérica es una producción típica de los pueblos de la costa mediterránea de la Península Ibérica. En general, puede definirse como hecha a torno rápido, introducido por los fenicios a lo largo del siglo VII a.C. y rápidamente asimilado por los pueblos indígenas (Benimaquia siglo VI a.C.), con pastas depuradas y desgrasantes finos, con coloraciones rosadas, amarillentas o marrones.

Cocida en hornos de cocción oxidante de dos cámaras (la inferior para la combustión, y otra superior donde se colocaban las cerámicas crudas) con temperaturas de 900-1000°C, muestra tres capas (tipo "sandwich") oxidándose menos por falta de oxigeno la del interior. El secado posterior duraba 15-20 horas.

Dentro de estas cerámicas las hay de importación predominando las fenicias, la ática de barniz negro y las de tipo campaniense, también cerámicas comunes e itálicas.  Todos estas cerámicas indican que el poblado se mantuvo activo entre los siglos VI y el Siglo I a.C.

Llama la atención la enorme cantidad de fragmentos de cerámicas que hay por el suelo tal como se puede ver en la siguiente fotografía, donde hay una acumulación de fragmentos que posiblemente pertenezcan a la misma pieza.

Figura nº 23: fragmentos de cerámica dispersos.
Son predominantes los fragmentos de cerámicas del tipo lisa, sin decoración, de pasta fina y color anaranjado, aunque también abundan las cerámicas de cocina con desengrasantes que le confieren propiedades refractarias y algunas cerámicas grises procedentes de hornos con cocción reductora.

También se encuentran fragmentos de piezas muy gruesas cuadradas de pastas muy bastas que podrían corresponder a ladrillos u otros elementos constructivos.

En la siguiente figura se puede ver un cuadro con la tipología de las cerámicas de L’ Alt de Benimaquia:
Figura nº 24: Tipologia de cerámicas del Alto de Benimaquia (Denia).

Figura nº 25: Anfora fenicia.
En la siguiente figura se puede ver un anfora fenicia, tipo R.1 de Vuillemot, sin base, labio vertical con engrosamiento interior, hombro hemisférico de carena muy marcada, galbo globular, la base no se conserva, posiblemente pintada con bandas. Dos asitas de sección circular están ajustadas a la panza desde la carena. Superficie anaranjada sin tratamiento conservado, pasta anaranjada con desgrasante esquistoso y calizo. Diámetro del borde: 13 cm, diámetro máximo: 48cm, altura: 63 cm. Este tipo de ánfora constituye la forma dominante en la colección de hallazgos del Alt de Benimaquia. El borde engrosado con ese labio resaltado hacia el interior de la boca recuerda las producciones del alfar fenicio del Cerro del Villar (Málaga) fechado en el primer cuarto del s. VI a.C. (580-560 a.C). Es de destacar que en esta colección de materiales escasean los perfiles con labios verticales delgados típicos de las ánforas R1 de Trayamar habituales del pleno siglo VII a.C.

En la siguiente figura se puede ver una compilación de los distintos tipos de cerámicas que aparecen en este yacimiento:
Figura nº 26: Composición fotografiada de tipos de cerámica de El Passet de Segaria.
En la fotografía de la esquina superior izquierda podemos ver fragmentos de asas de vasijas, principalmente ánforas, muy utilizadas para el transporte de productos fabricados en la zona (vino, aceite, cereales, garum,….). Las hay de varios tipos: tabulares simples, tabulares geminadas, tabulares de sección oval.  En la fotografía de la esquina superior derecha se pueden ver varios fragmentos de las bocas de tinajas y/o ánforas de muy variados tamaños. El arco de curvatura de los fragmentos de los bordes las bocas y el grosor de las asas indican que pertenecían a tinajas de gran diámetro de las que utilizaban los iberos para almacenar distintos tipos de productos (frutos, cereales,….). Finalmente en la fotografía inferior se pueden ver un culo de vasija, una cerámica con barniz rojo y un trozo de cerámica con desengrasante formado por granos de cuarzo gruesos.


Figura nº 27: Fragmento de un asa. 
El poblado ibero de El Passet de Segaria formaba parte de una red de poblados fortificados (opiddum) que estaban comunicados visualmente entre si. Desde El Passet se controlaba visualmente El Castellar de Oliva al Norte y el Alt de Benimaquia al Sur y desde este ultimo se podía controlar otros situados mas lejos. Eran poblados muy próximos a la costa donde había puertos (Dian) o fondeaderos (La Almadraba) que permitían el comercio marítimo.

Figura nº 28: Vista desde el Poblado de El Passet de Segaria.
Además de la fecha de fundación (650 a.C.) los poblados de El Alto de Benimaquia, el Xarpolar y el Passet de Segaria comparten el mismo estilo constructivo: aprovechan la presencia de un escarpe inaccesible para fortificar solo el flanco mas expuesto con el consiguiente ahorro de materiales y esfuerzos a la vez que son necesarios menos soldados para la defensa. 


Figura nº 29: Vista de la Marjal de Pego y del Golfo de Valencia desde el Poblado de Segaria.
En el extremo más septentrional de la comarca tenemos el conocido yacimiento de El Castellar de Oliva en el que se encontró una necrópolis con enterramientos en urnas muy decoradas del estilo Liria-Oliva muy característico de los iberos contestanos. Muy cerca esta la Muntanyeta Verda de Pego curioso enclave al borde de la Marjal y el Tossalet de Jurel con abundantes restos de cerámica ibera, romana e islámica, lo mismo que el Castell de Ambra.

Figura nº 30: El Guerrero de Osuna
La historia de los iberos en esta región parece haber sido bastante violenta, tras su aparición en el bronce final y sus contactos, parece que comerciales, con los fenicios y los griegos la zona fue asolada en el año 560 a.C. para renacer casi inmediatamente y prosperar encima de la destrucción. Tras una época de tranquilidad, en el año 237 a.C los cartagineses comienzan la conquista de la Hispania que concluye en el año 221 a.C. obligando a la otra potencia mediterránea a invadir la Península Ibérica, situándose la frontera con los romanos en el Río Ebro. 

En el año  219 a.C comienza, con el asalto de Sagunto por Aníbal Barca, la Segunda Guerra Púnica en la que participan los iberos como aliados de uno u de otro bando. La guerra concluye en Hispania en el año 206 a.C. con la derrota de los cartagineses y sus aliados iberos en la batalla de Ilipa, haciéndose los romanos con el control  total de Hispania. En el siglo I a.C. (años 82 a 72 a.c.) las guerras civiles romanas, en gran parte desarrolladas en la parte oriental de la Península Ibérica y con las poblaciones iberas nuevamente involucradas en la contienda, traen de nuevo la destrucción y el fin de la civilización ibera como tal.

Las fortificaciones del Pico del Águila y del Passet de Segaria responden a necesidades militares de control y vigilancia del territorio y estuvieron ocupadas por guarniciones romanas y/o mercenarias iberas encargadas de la defensa del Puerto de Denia, clave para la estrategia del general Quinto Sertorio en su lucha con el general Cneo Pompeyo Magno durante la Segunda Guerra Civil Romana que termino en el año 72 a.C. con el asesinato de Sertorio por sus propios oficiales, aunque todavía en el año 45 a.C. los iberos lucharon contra Cesar en la batalla de Munda (Málaga).