lunes, 30 de junio de 2014

La Mina del Tio Nelo


RESUMEN:
La “Mina del Tío Nelo” es una antigua explotación minera ubicada en la Sierra de El Toro, concretamente en el Término Municipal de Manzanera (Teruel) en su límite con El Toro (Castellon). La explotación se encuentra en un afloramiento volcánico, que no figura en la cartografía geológica del IGME, ni ha sido descrito en la bibliografía disponible. Las vulcanitas sustituyen completamente a las margas de la Formación Margas y Calizas de Turmiel del Toarciense, localizándose entre el “hard ground” que marca el final del Pliensbachiense y las calizas nodulosas que señalan el inicio del Dogger. Se ha encontrado una asociación mineral formada por cuarzo y calcita de varios tipos que aparecen en vetas y filones con impregnaciones de malaquita. Lo he considerado como un yacimiento hidrotermal de baja temperatura (epi o mesotermal), aunque por la presencia de rocas volcánicas originadas por explosiones freatomagmáticas en condiciones submarinas podría considerarse como volcanogénico del tipo Exhalativo Superficial.

SUMMARY:

The "Tío Nelo Mine" is an old farm located in the Sierra de El Toro, specifically in the municipality of Manzanera (Teruel). The farm is in a volcanic outcrop, not on the IGME geological mapping, and has been described in the available literature. Volcanics completely replace the marls of Marls and Limestone of Turmiel Toarcian Formation, being located between the "hard ground" that marks the end of the Pliensbachian and nodular limestones that mark the beginning of the Dogger. We found a mineral association of quartz and calcite of various types that appear in veins and veins with malachite impregnations. I've considered a low-temperature hydrothermal field (epi or mesothermal), although the presence of volcanic rocks caused by phreatomagmatic explosions in underwater conditions could be considered as volcanogenic exhalative surface type.

ANTECEDENTES:
Durante las investigaciones hidrogeológicas que realice para la ubicación de un sondeo para la captación de aguas subterráneas en el término municipal de El Toro (Castellón) me encontré unas antiguas labores mineras en un afloramiento volcánico no cartografiado en el MAGNA. Estas labores, de principios del siglo pasado, aparecen denunciadas en un antiguo boletín oficial, que se conserva en el Ayuntamiento de El Toro, como “La Mina de Plata del Tío Nelo”.

De las labores mineras queda muy poco, una escombrera y restos de mineralizaciones dispersos por la zona, no se ven indicios de excavaciones de ningún tipo, posiblemente debido a la naturaleza blanda e inconsistente de los terrenos volcánicos en los que se asienta.

Situación Geográfica:

El yacimiento se localiza en el Barranco de Alcotillas y para acceder al yacimiento hay que entrar por El Toro y dirigirse a la Masía de Las Alcotillas desde donde se accede al mencionado barranco aunque el yacimiento, en realidad, está situado dentro del término municipal de Manzanera (Teruel), muy cerca de su límite con el municipio de El Toro.

Las coordenadas U.T.M. (ETRS 89) son las siguientes:
X = 687250
Y = 4429030
Z = 1250 m.s.n.m.

En la siguiente figura se puede ver el mapa topográfico del SIGPAC con la situación del yacimiento.
Figura nº 1: Mapa de situación (SIGPAC)
Geología de la zona:

La zona de Las Alcotillas se localiza en la Sierra de El Toro, una sierra desarrollada en materiales mesozoicos, principalmente jurásicos. Estructuralmente se localiza en el “Sinclinal Jérica – Viver” una gran estructura originada por la tectónica de zócalo que dio origen a dos de los grandes sistemas de desgarres tardihercinicos de la Cordillera Ibérica con direcciones NW – SE y NE – SW. 

Figura nº 2: 
Situación del yacimiento respecto a las principales alineaciones 
volcánicas (Figura de Ortí Cabo y Vaquer Navarro 1980)

Sobre esta dirección ibérica (NW – SE) se han definido dos alineaciones de afloramientos volcánicos: la Alineación piroclástica de Alcublas, la Línea ofítica de Altura y un área volcánica de mayor amplitud: la Franja Volcánica de Caudiel siendo esta última la estructura principal (Ortí Cabo y Vaquer Navarro 1980). Los afloramientos volcánicos se disponen siguiendo esta alineación, pero también sobre las alineaciones “transversales” de dirección NE – SW y posiblemente asociadas a “canales diapiricos” o fracturas importantes como la Falla Requena – Mora.  


El afloramiento volcánico de El Toro se puede considerar como perteneciente a la Franja volcánica de Caudiel (ver su situación en la figura nº 2 a la izquierda) que está formada por importante número de manifestaciones efusivas, tanto de rocas volcánicas como de depósitos piroclásticos que se presentan como masas cupulares o coladas de poco espesor. 

Estas manifestaciones volcánicas acontecieron, en tres pulsos, durante el Jurásico Inferior, desde el Pliensbachiense al Bajociense con un máximo en el Toarciense.  
Según los estudios más recientes (Martinez González et al. 1996) estas manifestaciones volcánicas serian de tipo tardío, produciéndose durante el Jurásico Inferior–Medio por efecto de fracturas sinsedimentarias que originarían unas plataformas someras localizadas en una cuenca intraplaca en el límite occidental del Mar de Thetys, en un momento de subsisdencia térmica postrift que sucedió a la etapa de subsidencia del Pérmico Superior – Hettangiense que origino el volcanismo sinrift del Norte de la Provincia de Valencia.

Se trata de rocas volcánicas de afinidad alcalina que derivan de un magma con una baja tasa de fusión mantélica y generadas por mecanismos de fragmentación y emplazamiento muy variados con potencias que oscilan desde pocos centímetros a decenas de metros. En general los depósitos se originaron por fragmentación piroclástica en explosiones freatomagmáticas y su deposición pudo ser subacuática, subaérea o una combinación de ambas, mediante procesos piroclásticos y/o epiclásticos destacando los depósitos de emplazamiento mediante caída de piroclastos de dispersión horizontal.

En la siguiente imagen he dibujado (en rojo) la situación de las vulcanitas en la cartografía geológica continua del IGME (Sigeco) indicando las distintas formaciones geológicas que afloran en la zona.

Figura nº 3: Mapa geológico de la zona de Alcotillas. Modificado del SIGECO (IGME)
Estratigráficamente las vulcanitas de El Toro se localizan en una posición típica en este tipo de yacimientos en la Cordillera Ibérica. Como se ha descrito anteriormente los afloramientos volcánicos del sector valenciano de la Cordillera Ibérica se originan en dos etapas principales: una etapa sinrift de edad Pérmico Superior – Hettangiense y una etapa postrift de edad Pliensbachiense – Bajociense, el afloramiento de El Toro pertenece a esta última etapa.

Figura nº 4; Columna sintetica del Jurásico
Al igual que otros afloramientos volcánicos de la zona, como el cercano de Barracas, las vulcanitas de El Toro se localizan entre el Lías y el Dogger, sustituyendo al Toarciense (Formación Margas y Calizas de Turmiel). Es decir, a muro se situarían las calizas y dolomías de la Formación Calizas bioclásticas de Barahona del Domeriense y a techo las calizas nodulosas del Miembro Casinos de la Formación Carbonatada de Chelva de edad geológica Toarciense Medio – Aaleniense, tal como se puede apreciar en la columna estratigráfica sintética del Jurásico de la Cordillera Ibérica Suroccidental de la figura de la izquierda.






Descripción del afloramiento:   

El afloramiento se localiza en la ladera meridional del monte Alto del Gayubar accediéndose al mismo por el camino que desde la Masía de Alcotillas discurre por el cauce del barranco del mismo nombre. En la ladera de esta montaña, tal como se puede ver en la fotografía siguiente se pueden distinguir tres unidades o formaciones diferenciadas:

Fotografía nº 1: Unidades litoestratigrafica que conforman el yacimiento.
Fotografía nº 2: Muro de las volcanitas

En el muro del yacimiento afloran unas calizas bioclásticas de color marrón y masivas o irregularmente estratificadas que están algo dolomitizadas (ver fotografía de la izquierda). Estas calizas corresponden a la Formación Calizas Bioclasticas de Barahona del Domeriense (Pliensbachiense Superior). En ellas he encontrado fósiles de lamelibranquios (pectinidos) como los que se pueden ver en la siguiente fotografía:


Fotografía nº 3: Lamelibranquios (Pecten) de las calizas del muro.
Fotografía nº 4:  Costra ferruginosa
A techo presentan superficies con pátinas ferruginosas (ver fotografía de la izquierda) correspondientes a un “hard ground”, superficie de no sedimentación o hiato sedimentario que separa esta Formación de la inmediatamente superior, la Formación Alternnacia de Calizas y Margas de Turmiel del Toarciense y aunque en este yacimiento no se puede apreciar muy bien esta superficie si se puede ver magníficamente expuesto en los perfiles estratigráficos clásicos del Jurásico de Domeño y de Sot de Chera.




Las margas toarcienses no aparecen estando reemplazadas por las tobas volcánicas, como también ocurre en otros afloramientos volcánicos próximos, por ejemplo en Barracas.


Fotografía nº 5: Calizas nodulosas del Miembro Casinos
Sobre las tobas volcánicas se localizan unas calizas nodulosas atribuibles al Miembro Casinos de la Formación carbonatada de Chelva, al que algunos autores otorgan el rango de Formación. Se trata de calizas micriticas con estratificación fina (10 – 20 cmts) y planos ondulados lo que le confiere un aspecto noduloso muy típico (ver fotografía de la izquierda). Estas calizas se apoyan directamente sobre las tobas volcánicas tal como se puede ver en algunas de las fotografías que aparecen en esta entrada (fotografía nº 8).


Fotografía nº 6: Calizas con nódulos de sílex.

Sobre estas calizas se localizan otras con estratificación más gruesa y planos ondulados que contienen gran cantidad de nódulos de sílex, bien aislados o bien formando niveles paralelos a la estratificación, tal como se puede observar en la fotografía de la izquierda. Se trata de una litología muy características de la Formación Carbonatada de Chelva del Dogger. Los nódulos de sílex son de color grisáceo o marrones formados por cuarzo microcristalino (cuarzo alfa).




Fotografía nº 7: Calizas con cancellophycus.
El tamaño de los estratos se va engrosando hacia el techo llegando a constituir tramos de calizas masivas. En estas calizas se han encontrado restos de fauna silidificada (gasterópodos, belemnitas y otros inclasificables) además de pistas del tipo “cancellophycus” como las de la fotografía de la izquierda. La presencia de los nódulos y lechos de sílex y de las pistas de Cancellophycus nos indican que estas calizas pueden atribuirse a la parte media (informal) de la Formación carbonatada de Chelva del Dogger.

Los materiales volcánicos, por su naturaleza blanda, son fácilmente erosionables y por lo tanto solo afloran parcialmente y muy tapados por los derrubios de la ladera. La presencia de estos derrubios impiden establecer la continuidad lateral de estos materiales, aunque parece que se acuñan y llegan a desaparecer por la presencia de fallas.


Fotografía nº 8: Contacto superior de las volcanitas

El contacto entre los materiales volcánicos y las calizas nodulosas de la base de la Formación carbonatada de Chelva (Miembro Casinos) es el que mejor se puede ver, tal como se aprecia en la fotografía de la izquierda. Es un contacto neto encontrándose las calizas nodulosas apoyadas directamente sobre las rocas volcanicas.







En el contacto inferior entre las volcanitas y las calizas bioclásticas dolomitizadas de la Formación Calizas bioclásticas de Barahona que también es muy neto,  si parece que se conserva el “hard ground” que marca el contacto entre el Pliensbachiense y el Toarciense y que se encuentra en otros lugares de la Cordillera Ibérica (Sot de Chera, Domeño,...).



Fotografía nº 9: Aspecto del afloramiento de volcanitas
En las siguientes fotografías se puede ver el detalle de las volcanitas de este afloramiento y su aspecto deleznable y tonalidades verdosas y marrones. Están muy alteradas por meteorización y la ladera en la que se localizan esta muy tapada por derrubios de ladera, sin embargo se conservan algunos afloramientos de los que he podido tomar las siguientes fotografías. Por su tamaño de grano se clasificarían, según Teruggi et al. 1978, como piropelitas y al presentarse en forma de rocas consolidadas como CHONITAS .


Fotografía nº 10: Detalle del afloramiento de las volcanitas.

Estas volcanitas tienen un cierto parecido a las descritas en este mismo blog (ver entrada de Julio de 2013) en Caudiel donde aparecen rocas volcanoclásticas de grano grueso del grupo de la piropsefitas (lapillitas) y chonitas de color verde claro intenso.


Hay una similitud clara entre los dos afloramientos volcánicos descritos en este blog y es la presencia en ambos lugares de cristales redondeados dentro de la roca volcánica, tal como se puede ver en la siguiente fotografía, este mismo tipo de roca la encontré en Caudiel como fragmentos tamaño lapilli dentro de las chonitas, aunque aquí se encuentran en el afloramiento como roca “in situ” aunque muy alteradas. 

Fotografía nº 11: Roca volcánica con cristales redondeados
Mineralizaciones:

De las  antiguas labores mineras no queda ni rastro, tan solo fragmentos dispersos de la mineralización explotada, buscando por la zona he encontrado los siguientes minerales:

Cuarzo:

Se encuentran bastantes fragmentos de cuarzo cristalizado en forma de superficies, geodas y vetas. Los cristales de cuarzo presentan formas cristalinas trapezoidales con terminación piramidal y una gran variedad de tonalidades; blancas, translucidas, marrones, rosadas y violáceas en su variedad amatista.

Fotografía nº 12: Cristales de cuarzo 
La amatista es una variedad macrocristalina del cuarzo con un color muy característico debido a su contenido en hierro. Su fórmula es SiO2:Fe+3 dependiendo su coloración de la cantidad de hierro que contenga (a mayor contenido en Fe+3 más intensidad de coloración). Su ambiente de formación es en filones con soluciones ricas en hierro y temperaturas inferiores a los 300ºc.



Fotografía nº 13: Cristales de amatista.
También aparece cuarzo de color verde, (prehnita) tal como se puede ver en la siguiente fotografía, sin duda originado por la presencia de cobre en su estructura cristalina.



Fotografía nº 14: Cristales de cuarzo verde (Prehnita).
Fotografía nº 15: Cristales de calcita blanca con malaquita.




También es un mineral muy abundante en el yacimiento, bien en forma de masas de calcita blanca en forma de vetas masivas, cristales amorfos o en forma de cristales escalenoedricos con alguna tinción de malaquita, o bien de algún tipo de clorita, como se  puede ver en la fotografía de la izquierda (Fotografía nº 15).

También se presenta como los típicos cristales romboédricos de calcita de color blanco, tal como se puede ver en la siguiente fotografía (Fotografía nº 16).




Fotografía nº 16: Cristales romboedricos de calcita 
Malaquita:

Sin duda el mineral de interés económico que se pretendía explotar era la malaquita. Aparecen numerosas impregnaciones de este tipo de mineral en todo el afloramiento, tal como se puede ver en la fotografía de varios ejemplares con malaquita recolectados sobre el terreno.


Fotografía nº 17: Muestras con malaquita.

TIPO Y POSIBLE ORIGEN DEL YACIMIENTO:
Figura nº 5: Fases postmagmáticas de Henley&Ellis (1983)
El Yacimiento de la Mina del Tío Nelo considerando el tipo de minerales que contiene podría clasificarse como hidrotermal de baja temperatura (epi o mesotermal), tal como se puede deducir de la figura de la izquierda, pero la presencia de rocas volcánicas también permitirían considerarlo como volcanogénico del tipo Exhalativo Superficial es decir originado por la salida de soluciones hidrotermales a la superficie en condiciones submarinas, como las que dieron origen a los depósitos de sulfuros masivos de Cu  por recirculación de aguas marinas durante el Cretácico. Esta última hipótesis estaría acorde con el origen submarino que distintos investigadores les dan a estas erupciones.

Alvaro et al (1980) llegaron a la conclusión de que durante el Mesozoico, se desarrolló un “punto caliente” en la zona limítrofe de Valencia, Castellón y Teruel, al comprobar que la gran cantidad de manifestaciones volcánicas existentes en esta zona pudieran ser tan sólo los escasos testigos restantes de un complejo volcánico de más amplia distribución regional, que en gran parte puede haber sido desmantelado por la erosión y en parte no aflorar.


En la misma zona se encuentran gran cantidad de indicios minerales (ver en este mismo blog la entrada correspondiente a Agosto 2013) estableciéndose una relación espacial entre muchos depósitos minerales y las rocas ígneas. Como muchos investigadores sostienen que los magmas en consolidación son el origen de muchas, sino de todas, las soluciones o fluidos hidrotermales, podemos pensar que la masa ígnea que formo el “punto caliente” de Valencia – Castellón -Teruel constituyo la fuente de calor para el establecimiento de sistemas hidrotermales, pudiendo el agua termal o su contenido metálico proceder del mismo magma o de otras fuentes.

Las soluciones hidrotermales de derivación magmática se consideran fluidos residuales que quedan luego de la cristalización de la masa ígnea fundida y que contienen metales base y otros elementos incompatibles que no pueden acomodarse en los minerales que han cristalizado. Todos estos metales base pueden ser extraídos de una fase silicatada fundida (magma) hacia una fase acuosa, siempre que exista suficiente agua para ser liberada. En teoría con un 3% en peso de agua en una fase silicatada fundida, podría ser extraído aproximadamente un 95% del Cu contenido en un magma félsico.


Como ejemplo citaremos que la erupción de Diciembre de 1986 el volcán Monte Erebus en la Antártica se descargó cerca de 0,1 kg de Au y 0,2 kg Cu, lo que extrapolando a 10.000 años equivaldría a 360 toneladas de oro. Esta evidencia demuestra la capacidad de los magmas volcánicos de generar volátiles con contenidos metálicos.
Figura nº 6
El ascenso de soluciones hidrotermales hacia zonas superficiales (ver figura de la izquierda) va a producir precipitación por dilución de los materiales disueltos en estas zonas debido a los cambios que se producen durante el ascenso en el estado de oxidación o en el pH de la solución. En resumen los cambios físico-químicos en las soluciones hidrotermales producen la precipitación de los materiales transportados en solución. La precipitación de metales en el sector donde ocurren cambios físicos o químicos de la solución a medida que se produce la circulación del fluido hidrotermal redunda en la concentración local ("trampa de mena") de elementos metálicos precipitados que puede dar origen a yacimientos hidrotermales.


Las fallas y diaclasas no solamente sirven como conductos sino que, a medida que transcurre el proceso, se van rellenando con las sustancias que precipitan. Podría compararse este relleno con la forma como se deposita el sarro en una cañería, desde las paredes hacia el centro, hasta a obstrucción total. Los depósitos minerales que se producen por este mecanismo de relleno tienen la forma del conducto y, como la mayoría de los conductos son fallas y diaclasas, las formas más comunes son las vetas y filones (cuerpos groseramente tabulares).

Existe un grupo de depósitos minerales formados por los llamados procesos exhalativos superficiales (ver figura siguiente) que incluyen a los sulfuros masivos volcanogénicos (VMS), los asociados a secuencias volcánicas submarinas y a depósitos de sulfuros en secuencias sedimentarias (SEDEX; sedimentarios exhalativos). Actualmente existe consenso que estos depósitos se forman por efluentes hidrotermales submarinos, aunque no hay consenso si las soluciones que precipitan los sulfuros en los fondos marinos corresponden a fluidos de derivación magmática o de agua marina en circulación.

Figura nº 7

Al observarse en detalle la emisión de efluentes hidrotermales en el fondo marino se observa que el fluido caliente (300 – 350ºc) es transparente y su característico color negro o blanco lo adquiere al mezclarse con las aguas frías del mar y el enfriamiento y disolución resulta en la precipitación de sulfuros y sulfatos, los que pueden acumularse y formar depósitos minerales. Este es uno de los pocos lugares donde puede observarse directamente la formación de depósitos de sulfuros metálicos a partir de un fluido hidrotermal.

La acción marina sobre los depósitos de sulfuros de los fondos oceánicos produce la rápida oxidación y destrucción de los cuerpos de sulfuros, excepto cuando son cubiertos rápidamente por rocas volcánicas o volcanoclásticas o sedimentarias que los preservan de la oxidación, como puede darse en la Mina del Tío Nelo. Los procesos tectónicos de acreción hacen que los depósitos de este tipo sean incorporados a cadenas montañosas y formen yacimientos de interés económico en áreas continentales.

Teniendo en cuenta todo lo expuesto anteriormente el yacimiento de la Mina del Tío Nelo, seria un punto importante dentro de un estudio de carácter regional de las mineralizaciones asociadas a procesos volcánicos en el Jurásico de la Cordillera Ibérica. 








viernes, 30 de mayo de 2014

EL SANTUARIO RUPESTRE DEL PLA DE PETRACOS: UNA CATEDRAL GEOLOGICA

EL SANTUARIO RUPESTRE DEL PLA DE PETRACOS: UNA CATEDRAL GEOLOGICA

Los geólogos siempre que hablamos de geología vemos litologías, estructuras tectónicas, formaciones sedimentarias, fósiles o aplicaciones como la captación de aguas subterráneas y la búsqueda y aprovechamiento minerales, pero otras gentes y en otras épocas vieron en la geología algo más espiritual y aprovecharon la misma para plasmar sus creencias y religiosidad. Naturalmente me estoy refiriendo al arte rupestre, me diréis que solo aprovechaban las paredes rocosas como lienzos para representar su arte: si, pero hay un lugar donde dieron un paso más allá y la geología se convirtió en templo: ese lugar es el Plá de Petracos.
 
Figura nº 1: Mapa de situación del Pla de Petracos (Castell de Castells). (Fuente SIGPAC)

 La zona donde se ubica el Plá de Petracos es muy escarpada, en plena Montaña de Alicante, entre las Sierras d’Alfaró y del Penyó. El Plá se localiza en la confluencia del Río Castell o Xaló con el Barranco de Malafit y es una de las pocas superficies llanas existentes en la zona.

Figura nº 2: Ortofoto con la situacion del Santuario Rupestre y la Ermita Románica. (Fuente IMap)
 Geológicamente es una zona muy compleja situada en el contexto geológico del Sector nororiental de la Cordillera Bética y más concretamente en el Prébetico Interno Oriental o Alicantino. En la figura 3 se puede ver el mapa geológico de esta zona.
 
Figura nº 3: Mapa geológico de la zona (Fuente SIGECO; IGME)
Las litologías más antiguas aflorantes en la zona, salvo unas pequeñas inyecciones de Keuper localizadas a lo largo de la Falla de Jalón, corresponden al Cretácico y concretamente al Cretácico Inferior. La formación más antigua se corresponde a margas grises ocres, astillosas, con abundantes ammonites y gasterópodos piritizados, encima de la cual se depositan calizas bioclásticas con orbitolinas y miliólidos junto con cuerpos arrecifales de corales, algas y ostreros. Se trata de materiales depositados en un medio de plataforma externa abierta que evoluciona a una plataforma interna – lagoon durante el Barremiense – Aptiense (Cretácico Inferior).

El Santuario rupestre se localiza sobre una formación del Cretácico Superior, concretamente sobre las Calizas de “Inoceramus” (ver mapa de la figura 3). Se trata de un paquete carbonatado compuesto por calizas grises biomicrititas, recristalizadas, con estratificación gruesa. La formación se caracteriza por presentar en su parte inferior conchas del bivalvo Inoceramus y en su parte superior sílex en forma de nódulos o cuerpos estratiformes. Su edad es Maastrichtiense y el medio de sedimentación plataforma externa.

Debajo se localiza la formación Caliza de “Graderio” formada por calizas (biomicritas) arcillosas gris crema, bien estratificadas, con aspecto de graderío. Son muy ricas en foraminíferos y se depositaron en un medio de plataforma externa abierta durante el Campaniense. 
 
Entre ambas formaciones se localiza un tramo de poco espesor (30 m), correspondiente a la formación Margas con “Inoceramus”. Se trata de margas y margocalizas ocres, a veces nodulosas con abundantes restos de conchas de Inoceramus, se depositaron durante el transito Campaniense – Maastrichtiense en un medio de plataforma externa poco profunda. 

La serie litoestratigráfica en esta zona culmina con la aparición de las calizas terciarias con grandes foraminíferos. Se trata de calizas bioclásticas grises y marrones con aspecto noduloso, caracterizada por la presencia de estructuras de oleaje y de grandes lepidocyclinas, así como por la ausencia de nummulites muy abundantes en otras formaciones de la zona. Contienen fragmentos de rocas cretácicas y fósiles paleocenos resedimentados. Sobre este tramo aparecen margas, margocalizas y calizas arenosas de tonos gris azulados con niveles de brechas y conglomerados con cantos del Cretácico y del Paleoceno. Son facies turbidíticas con niveles slumpizados. Su edad basada en foraminíferos es Oligoceno Superior (Chattinense) – Mioceno Inferior (Aquitaniense).

La estructura tectónica más importante de la zona es el “Diapiro de Jalón” alineado a favor de una gran fractura direccional bética (ONO-ENE) y formado durante el Neógeno. Toda la zona es una estructura anticlinal (Anticlinal de la Sierra de La Carrasca o del Santuario) muy compleja que presenta sus flancos fracturados y afectados por varios cabalgamientos del Cretácico sobre el Terciario y por una intrusión diapírica del Triásico (Keuper), como se puede apreciar en la siguiente figura.
 
Figura nº 4: Perfil Geologico de la zona (Fuente MAGNA; IGME)

EL SANTUARIO RUPESTRE:

El santuario está dispuesto sobre una pared vertical de calizas (Formación Calizas de Inoceramus) con una altura de 75 metros de los que los últimos 25 metros están extraplomados tal como se puede ver en el mapa topográfico de detalle de la siguiente figura:

Figura nº 5: Mapa topográfico de detalle de la zona del Santuario. (Fuente TERRASIT)

Hace unos 8.000 años unos hombres eligieron, en la parte superior de un estrecho y maravilloso valle en el norte de Alicante, las oquedades de la roca de una imponente pared, para hacer unas pinturas en un abrigo natural que las ensalzara y preservara en el tiempo. Esta acción debió ser la culminación de un proceso de conocimientos y desarrollo técnico que les dio las suficientes energías para hacer de un acto pictórico: arquitectura y del lugar elegido: un santuario. Su actuación convirtió la naturaleza en un espacio mágico y sagrado, donde se podía reconocer su desarrollo técnico y espiritual. 

Tal como se puede apreciar en las fotografías siguientes, debajo de la pared extraplomada se localiza un abrigo natural de gran tamaño que domina un estrecho valle que configura un lugar mágico y que fue aprovechado por los habitantes del lugar como lugar de residencia o ceremonia, tal como si se tratara de la nave central de un gran templo.

Fotografía nº 1: Vista general del abrigo del Pla de Petracos. (Fotografía de José Mª Montes).
 Además del abrigo proporcionado por la roca extraplomada la pared rocosa situada a la izquierda se encuentra intensamente karstificada y en ella localizan muchas oquedades así como varias grandes cuevas tal como se puede apreciar en la fotografía nº 3.

Fotografía nº 2: Detalle del abrigo (Fotografía de José Mª Montes)
 Algunas de las oquedades fueron aprovechadas, como si se tratara de hornacinas de las modernos templos, para colocar en ellas imágenes de significado mágico o religioso y facilitar de esta manera su conservación, tal como se puede ver en la fotografía nº 4.

Fotografia nº 3: Zona carstificada donde se localizan las hornacinas con las pinturas rupestres.
Fotografía nº 4: Cuevas en la pared utilizadas a modo de hornacinas (Fotografía José Maria Montes)
  En esta pared rocosa, intensamente casrtificada, hay un total de ocho oquedades a modo de hornacinas, cinco de ellas con pinturas visibles, de las que las más importantes son las siguientes:

Hornacina con mujer y toro:

En este abrigo se representa de manera muy esquemática la cabeza de un toro visto de frente (figura de la derecha), destacando sus ojos y cuernos así como unos trazos al extremo derecho que se interpretan como una representación del cuello del animal. A la izquierda se representa a una mujer vestida con una larga falda, una diosa o sacerdotisa, de la que no se conserva la cabeza.

Fotografía nº 5: Oquedad con pinturas de mujer y cabeza de toro (Imagen de Arqueologiaalicante.blogspot.com)
Para los primeros agricultores y pastores la fecundidad y la fertilidad constituían sus principales valores. A la vez que se sacraliza el ciclo agrícola las figuras femeninas vinculan en todo el Mediterráneo a la mujer con la fertilidad. Junto a la misma algunos animales representan valores concretos, constituyendo el toro la imagen más precisa de la fecundidad.

Hornacina con orante:

Se trata de representación del ciclo agrícola sacralizado.

Fotografía nº 6: Oquedad con pintura de orante (Imagen de Arqueologiaalicante.blogspot.com) 

Figura nº 6: Detalle del orante.
Todo el motivo que se observa en este abrigo parte de dos pseudo círculos inferiores que se han interpretado como la semilla o el germen creador. 

En la imagen de la figura nº 6 se puede observar el detalle de la composición pictórica realizada en esta oquedal y tomada de la página arearural.blogspot.com

De los dos círculos inferiores surge con fuerza el vegetal que acaba de la misma manera que los brazos del orante del abrigo central, lo que sugiere, desde el simbolismo, una estrecha relación entre el ciclo agrícola y el hombre. Llaman la atención los círculos que se disponen a un lado y otro del trazo central y cuyo significado se desconoce.










Hornacina con gigante:

Se trata de una figura antropomorfa de cuyo cuerpo, parten los brazos y las piernas, pudiéndose observar los dedos en manos y pies.  

Fotografía nº 7: Oquedad con pinturas antropomorfas (Imagen de Arqueologiaalicante.blogspot.com) 
Figura nº 7: Detalle de la figura antropomorfa.

 En la figura de al lado (figura nº 7, tomada de la página: dinosauriosyprehistoria.blogspot.com) se puede observar la composición en su totalidad: la cabeza, dotada de rayos, sugiere su relación con un culto celeste y los trazos curvos a un lado y a otro de la figura principal se pueden poner en relación con la sacralización de la vegetación. Por encima de este orante se observa otra figura humana en actitud de movimiento con un objeto que cuelga en su brazo derecho.

 












En la literatura se comenta que si bien la Cueva de Altamira constituye la Capilla Sixtina del arte paleolítico, el Santuario Rupestre del Plá de Petracos constituye la del arte neolítico. Yo personalmente considero que el autor de las pinturas de Altamira ha sido el mejor pintor de todos los tiempos y que solo Picasso llego a acercarse a su genialidad. Sin embargo también pienso que el autor de las pinturas del Plá de Petracos estaba al mismo nivel que aquel genio de Altamira, en otra época y con otro enfoque de las representaciones pictóricas, pero con el mismo nivel de genialidad y que Picasso, y también Dalí, han sido muy dignos sucesores de estos artistas. 

Pero en el Pla de Petracos encontraremos otra representacion religiosa insólita: 

LA ERMITA ROMANICA DEL PLA DE PETRACOS.

Fotografia nº 8: Fachada principal de la ermita (Fotografía de José Mª Montes)

El Románico es un estilo arquitectónico propio Europa y que se desarrolló  entre los siglos XI, XII y XIII en el norte de la Península Ibérica durante la reconquista de España por los hispano-cristianos, concentrándose la mayoría de los monumentos más representativos en Castilla y León, un estilo similar: el románico aragonés y catalán, se desarrolló en la parte cristiana de los Pirineos.

Fotografía nº 9: Típica arquitectura románica.
En pleno siglo XIII se produce la conquista cristiana de los territorios de Valencia y en una primera fase, tras la conquista, lo normal fue usar las mezquitas musulmanas como templos cristianos. Pero pasada esta primera época, se comenzó la construcción de nuevas iglesias con fábricas de gran sencillez y estilo románico, sobre todo en las comarcas del Els Ports y El Maestrat de Castellón, la zona más septentrional de la Comunidad Valenciana y cercana a Cataluña y Aragón. 

A este grupo pertenecen las iglesias de San Mateo (Sant Mateu), Catí, Olocau del Rey, Salvasoria, Albocácer, Alcalatén, San Pedro de Segorbe, San Félix de Játiva, La Sang de LLiria, La Sang de Onda, La ermita de la Virgen de la Huerta de Ademuz y el Salvador de Sagunto.
 





En las comarcas situadas más al Sur, donde la cristianización fue más tardía, son muy raros los monumentos de estilo románico.La Ermita del Pla de Petracos es una de las pocas existentes. 

Fotografía nº 10: Parte posterior de la Ermita (Fotografía de José Mª Montes)
Fotografia nº 11: Interior de la ermita.

La Ermita del Pla de Petracos se localiza muy próxima al cruce del camino del Barranco de Malafit con la carretera de Benichembla a Castell de Castells. Actualmente esta en ruinas y solo se conservan sus fuertes muros (ver fotografías 8 y 9), habiendo desaparecido el techo y el interior convertido en una selva, tal como se puede apreciar en la siguiente fotografía realizada asomándome por la puerta posterior de la ermita.





Del origen de la Ermita del Plá de Petracos poco se sabe, se sospecha que fue construida en ese lugar para conmemorar la Batalla que entre moriscos y cristianos que tuvo lugar en ese lugar en el año 1609, durante las guerras que impulso Felipe III para expulsar a los moriscos de España.  La "Crónica de los moriscos en España", de Jaime Bleda y publicada en Valencia en el año 1618, hace referencia al "llano de Petracos" y a las tropas de Felipe III "soldados del Reyno todos arcabuceros y mosqueteros" que hostigaron a los moriscos de la Vall de Laguar. "El Pla de Petracos fue el lugar donde se reunió todo el ejército (las milicias efectivas del Reino, las del tercio de Nápoles y del de Sicilia) para acceder a la sierra y presentar batalla a los moriscos".


Figura nº 8: Tercio en formación de combate.
Este ejército salió de Benichembla y tomo posiciones en el Pla de Petracos  y ataco a los moros provocando su huida tras una corta lucha y realizando después grandes saqueos y matanzas entre los fugitivos que posteriormente fueron expulsados a Africa.








Tras esta batalla estos valles perdieron la totalidad de su población morisca quedando muchos poblados abandonados constituyendo los muy abundantes despoblados moriscos de la Marina Alta, siendo repoblada la zona con cristianos mallorquines. De la labor llevada a cabo por estas personas puede ser un ejemplo la siguiente fotografía de un cultivo típico de la zona: los almendros de secano enraizados en la pura roca. 

Fotografía nº 12: Abancalamiento en la ladera del monte (Imagen de José Mª Montes).